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Las tensiones entre los dos países han aumentado esta semana, después de que Teherán envió cinco buques petroleros cargados de gasolina con destino a Venezuela. El nuevo escenario del enfrentamiento se traslada al país suramericano, que últimamente ha sido epicentro de fuertes discusiones entre Estados Unidos, China y Rusia.

En estos momentos, las cosas no podrían estar peor para los venezolanos. El país con las mayores reservas de petróleo del mundo, viene arrastrando desde hace años una severa crisis en su industria petrolera. El histórico exportador de crudo y sus derivados, ahora sufre de una escasez de combustibles sin precedentes.

La falta de inversiones, la corrupción desmedida, la politización de la compañía estatal PDVSA y el deterioro progresivo de la infraestructura colapsaron la industria petrolera. En plena crisis de coronavirus, su población no cuenta con suministros confiables de agua, energía eléctrica, gas doméstico ni gasolina.

Todos los servicios administrados por el régimen socialista de Nicolás Maduro están colapsados. Incluyendo el de internet que presta la también estatal CANTV. Catalogado como uno de los peores del mundo, solo por delante de Haití. Y ahora hasta los servicios de televisión satelitales de DirecTV, los de mayor penetración en el país suramericano, fueron suspendidos.

Gracias a la pandemia, el régimen heredado de Hugo Chávez ha podido mantener controlada la situación. A pesar de la aguda escasez de gasolina como consecuencia del colapso de sus refinerías que ya no la producen. Y las sanciones impuestas por Estados Unidos al gobierno para obligarlo a renunciar o negociar una salida.  

Gasolina barata vs gasolina cara

El confinamiento ha permitido que la escasez de gasolina no incendie el país. El poco combustible en existencia es administrado por la Guardia Nacional Bolivariana y por bandas armadas (colectivos). Solo algunos “sectores prioritarios” tienen acceso al combustible. Especialmente las Fuerzas Armadas, la policía, funcionarios del gobierno, dirigentes del partido gobernante PSUV y sus relacionados.

En la calle el litro de gasolina se vende entre 3 y 4 dólares americanos en bidones de 10 y 20 litros. De ser la gasolina más barata del mundo –en las estaciones de servicio solo cuesta VEF 6.00. (0,001 euros)- ahora es una de las más caras. Es un negocio más lucrativo y menos peligroso que la droga, afirman los venezolanos en la calle.

El negocio de la gasolina de contrabando hacia Colombia y las islas del Caribe por años estuvo restringido a las zonas fronterizas. Durante todos estos años, las mafias binacionales con el apoyo de militares y funcionarios de PDVSA se fortalecieron.

En este negocio participan grupos guerrilleros colombianos (ELN y disidencias de las FARC) y los llamados ‘boliches’ (grupos armados pro-gobierno). Al igual que bandas paramilitares que venden el combustible en las ciudades fronterizas con Colombia.

Pero la llegada del coronavirus y las sanciones estadounidenses lo cambiaron todo. La escasez de gasolina que anteriormente padecían solo los pobladores de los estados fronterizos, se extendió a todo el país.

El precio casi regalado de la gasolina y el contrabando hacia Colombia, estimularon un mercado negro multimillonario. No solo para las mafias del combustible sino para una importante porción de población desempleada del país.

Sanciones de EE.UU y escasez de gasolina

El gobierno del presidente Donald Trump en los últimos años ha endurecido su posición hacia Venezuela. Implementó una política de sanciones para forzar la caída de Nicolás Maduro, a quien EE.UU califica de dictador. La legitimidad de Maduro quedó cuestionada después de las elecciones del 20 de mayo, donde fue proclamado presidente.

Las sanciones impuestas por EE.UU al régimen impiden a cualquier empresa estadounidense hacer negocios con la estatal petrolera PDVSA. Tales sanciones se extienden indirectamente a las demás compañías internacionales que tienen relaciones comerciales con EE.UU y hacen negocios con la petrolera estatal venezolana.

Tras el cese de operaciones de Repsol, Reliance y luego Rosnef como proveedores de combustible, el régimen optó por pedir auxilio a Irán. Además de ser un aliado político de Venezuela desde que el teniente coronel Hugo Chávez tomó el poder, el Departamento de Estado sospecha que la ayuda de Teherán es “a cambio de toneladas de oro”.

Con las refinerías paralizadas, el régimen venezolano intenta paliar la dramática situación. Estuvo tratando de reactivar la refinería de El Palito en el estado Carabobo, desmantelando otros complejos refinadores cercanos. Pero los equipos ‘canibalizados’ de las desvencijadas refinerías de Falcón, no lograron el objetivo.

Al poco tiempo de ser prendida, la planta de Fraccionamiento de Craqueo Catalítico se paralizó nuevamente. Entonces el recién nombrado ministro de Petróleo Tarek El Aissami, recurrió a Irán para el suministro de los equipos que hacen falta. El Aissami además es un hombre cercano a Hezbolá, Siria e Irán.

Los vuelos sospechosos de Mahan Airlines

En las últimas semanas los vuelos de Mahan Airlines a Venezuela han sido constantes.

A través de la aerolínea Mahan Airlines, Irán ha estado enviando  equipos y personal técnico a Venezuela. Aunque se especula que podrían traer o llevar algo más que eso. A cambio recibe toneladas de oro extraídas de las bóvedas del Banco Central, según informó Bloomberg.

La mayor parte del mineral proviene de las minas situadas al sur del país, donde se ha denunciado el mayor ecocidio de la historia de Venezuela. “Están pagando esa gasolina con oro de sangre, sin contratación y sin aprobación del Parlamento nacional”, denunció el presidente interino de Venezuela Juan Guaidó.

El uso del oro del Banco Central de Venezuela por parte del gobierno, ha llevado las reservas internacionales del país a solo USD 6.300 millones. Más de 9 toneladas de oro, unos USD 500 millones, fueron extraídas solo en abril. Las reservas de oro están siendo usadas para el pago de deudas a Rusia, Irán, Turquía y otros países.

Desde hace años, la presencia de iraníes y rusos en el llamado Arco Minero, en el sur del país, ha sido denunciada también por opositores al régimen. El interés de Rusia e Irán por los ricos yacimientos de oro, torio, coltán, uranio y otros minerales en esa región, está ampliamente documentado.

Pero EE.UU cree que Irán –al igual que Rusia- además de aprovecharse de las riquezas de Venezuela tiene objetivos geoestratégicos. La administración Trump considera a Irán como uno de los “estados patrocinadores del terrorismo”.

¿Por qué Irán ayuda a Venezuela?

El control de la refinería de Amuay habría sido cedido al gobierno iraní.

La llegada de la aerolínea privada de bandera iraní Mahan Air a Venezuela encendió las alarmas. Más aun cuando sus aviones Airbus A340-642 aterrizaron en el aeropuerto internacional “Josefa Camejo” de Las Piedras, próximo al centro refinador de Paraguaná en el estado falcón.

El secretario de Estado de EE.UU, Mike Pompeo, alertó sobre el “apoyo desconocido al régimen de Maduro” y advirtió que los vuelos debían parar. Dentro del país, surgieron todo tipo de especulaciones en torno al propósito de estos vuelos.

La duda fue despejada por personal de PDVSA. “Los iraníes están tratando de arrancar las plantas”, reveló Eudis Girot, representante de uno de los principales sindicatos petroleros del país.

Sin embargo, las plantas refinadoras de Paraguaná tienen equipos obsoletos y “problemas estructurales”, debido al  abandono durante años, que “no se van a poder solucionar rápidamente”. Irán ha estado suministrando equipos (catalizadores, válvulas, unidad de craqueo catalítico) para las plantas refinadoras.

Antes de la llegada de Chávez al poder en 1999, el complejo refinador de Paraguaná, era el segundo más grande del mundo. Las dos refinerías del complejo, Amuay y Cardón, llegaron a procesar hasta 965,000 barriles diarios de petróleo.

Las constantes fallas de suministro eléctrico y agua que afectan al país, impedirán que pueda arrancar nuevamente. Los expertos opinan que tal vez los técnicos iraníes logren arrancar la planta, pero será muy difícil mantenerla operativa.  

De cómo Venezuela se quedó sin gasolina

Largas filas de coches y motocicletas se forman diariamente en las militarizadas gasolineras de todo el país.

Aunque Nicolás Maduro argumenta que la escasez de gasolina es por culpa del “perverso plan bloqueo de naval de Estados Unidos”. La verdad va más allá. Si bien Venezuela venía abasteciéndose de combustible a través de varias empresas internacionales aliadas, la producción nacional colapsó hace años.

Opositores a Maduro han denunciado que Petróleos de Venezuela (PDVSA), se convirtió en una empresa al servicio de la revolución y no de los venezolanos. La estatal petrolera ha sido víctima de mala gestión, corrupción y falta de inversión en las últimas dos décadas.

“Los parques de refinería del país colapsaron y la producción nacional de gasolina es hoy muy baja”, explicó el experto petrolero de Inter American Trends, Antonio de la Cruz. No era rentable para PDVSA vender la gasolina a VEF 6.00 y subsidiar su consumo a un costo de unos USD 5.000 millones anuales.

Además, la producción interna de crudo que en 2014 fue de 2.37 millones b/d en promedio, según fuentes de PDVSA – OPEP, cayó a 660 mil b/d. Actualmente, apenas está trabajando entre 10 y 15% de su capacidad. Tiene solo tiene 13 taladros operativos, según estimaciones de expertos.

Advertencias de Estados Unidos

Buques de la Armada de EE.UU patrullan constantemente el Caribe en busca de barcos del narcotráfico.

Washington advirtió a Teherán esta semana que está dispuesto a tomar “medidas defensivas legales” contra cualquier embarcación iraní que pase a menos de 100 metros de sus buques de guerra en el Golfo Pérsico, según un despacho de la agencia AP. Esto ocurrió después de un inamistoso encuentro entre las fuerzas navales de ambas naciones en la zona.

Esta es la segunda advertencia del gobierno estadounidense a Irán en el último mes y medio. La reedición de las tensiones entre los dos países, han surgido después que desde Irán zarparon 5 buques cargados de gasolina hacia Venezuela.

Sin embargo, las sanciones de EE.UU no han sido suficientes para doblegar al régimen socialista. El país se ha mantenido en pie por medio de varias fuentes de financiamiento, legales e ilegales. Maduro estaría cubriendo los gastos básicos del estado con ingresos provenientes del petróleo, venta de reservas de oro y narcotráfico.

El pasado 26 de marzo, el secretario de Justicia, William Barr, acusó a Nicolás Maduro y a varios funcionarios del régimen de narcoterrorismo y corrupción. El Departamento de Estado, por otro lado, puso precio por sus cabezas.

El régimen venezolano se sostiene en el poder por el apoyo interno de las Fuerzas Armadas y el control que Cuba ejerce dentro de los cuarteles. Para asfixiar a ambos regímenes, EE.UU ha intentado bloquear sin éxito los envíos de petróleo y gasolina de Venezuela hacia Cuba. El régimen cubano depende del crudo y el combustible venezolano ‘regalados’ para alimentar sus refinerías y abastecer el consumo interno.  

Ahora, con Irán participando en el tablero geopolítico latinoamericano, se abre un nuevo frente de batalla para EEE.UU en la región. Washington está estudiando cómo responder a estos envíos de combustible de Irán hacia Venezuela, dijo a Reuters un funcionario estadounidense.

El apoyo iraní a Maduro desafía abiertamente las sanciones estadounidenses que aumentan cada día. Si deja pasar los barcos iraníes, las amenazas de su Cuarta Flota en el Caribe perderán efecto político sobre el régimen socialista. Si los detiene, habrá consecuencias económicas y militares muy serias. EE.UU tiene poco tiempo para seguir estudiando “todas las opciones sobre la mesa”.  

El Departamento del Tesoro sancionó el martes a una empresa china que sirve a la iraní Mahan Air. También, desde hace varias semanas, la armada estadounidense patrulla con buques de guerra las aguas del Caribe, justo por la ruta que podrían seguir los tanqueros iraníes.

El régimen iraní se quejó ante el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, por las amenazas estadounidenses. El ministro de Exteriores, Mohamed Javad Zarif, dijo que cualquier medida de EE.UU contra sus embarcaciones será considerada como un acto de “piratería” y habrá repercusiones.

En los próximos días conforme vayan llegando los buques cisterna iraníes cargados de gasolina a Venezuela, podrían registrarse hostilidades. Observadores consideran que el riesgo de un posible enfrentamiento entre ambos países es grande.

Irán, la tabla de salvación de Maduro

La alianza entre Irán y Venezuela se fortaleció durante la presidencia de Mahmud Ahmadineyad (2005 – 2013) en Irán y Hugo Chávez en Venezuela. La revolución socialista de Chávez y el régimen de los ayatolas vieron una oportunidad de ayudarse mutuamente en sus planes de poder.

“La cooperación (entre los dos países) es natural, porque ambos se ven como socios estratégicos en un mundo multipolar y los dos son estados forajidos para Estados Unidos”, comentó David Smilde, un analista de Washington Office of Latin America.

En medio de su desesperación por la escasez de combustible, a Venezuela le interesa reactivar al menos una refinería y abastecerse de gasolina. Difícilmente podrá mantener por mucho más tiempo confinada a la población, cuando el mundo comience a relajar sus medidas por el coronavirus.

En tanto que a Irán le interesa hacer un negocio con Venezuela en momentos en que puede cobrar muy caro su “solidaridad”. Para Irán, que también está siendo acosado por las sanciones estadounidenses, el oro  venezolano representa una nueva fuente de ingresos. Aunque el riesgo sea tal vez muy alto.

Los venezolanos nunca habían estado peor

La escasez de agua es uno de los problemas más agudos del país actualmente.

Desde que Maduro llegó al poder en 2013, después del fallecimiento de Hugo Chávez, la actividad económica ha caído más del 50%. Esto provocó la huida de casi 5 millones de venezolanos que actualmente viven en los cinco continentes. Desde la caída de los precios del petróleo en 2014, los servicios públicos comenzaron a colapsar y el desempleo aumentó.

Debido a la persecución al sector privado con medidas de cierre de empresas, confiscación de bienes y altos impuestos, la actividad cayó. La producción de alimentos se derrumbó por el control de precios generando una elevada escasez. En los últimos meses al liberalizar un poco más la economía, la producción industrial ha venido aumentando.

Ahora con la pandemia en pleno auge las cosas no podrían ser peor en la antiguamente próspera nación petrolera. Los casos confirmados del virus de origen chino se elevaron rápidamente a 824 el miércoles 20 de mayo. Aunque es relativamente bajo el número de personas fallecidas, hay dudas sobre las estadísticas que presenta el régimen diariamente. 

La importancia de los buques iraníes

Para Nicolás Maduro es vital la llegada de los cargueros provenientes de Irán. Esta es la única opción a la vista para obtener suministro a corto plazo de gasolina en medio de la severa escasez.  Los cinco barcos transportan un cargamento de gasolina y otros productos por un valor de USD 45 millones aproximadamente, reveló a AP un empleado de la firma Refinitiv, que monitorea el tráfico marítimo.

Antonio de la Cruz señala que “si los barcos llegan, Maduro habrá abierto una ruta de abastecimiento” y por algún tiempo podrá “salvar” la crisis actual de gasolina. Mientras que para Irán colocar su producción de gasolina a precios no revelados aún en el mercado internacional, es también vital. El país viene sorteando muchas dificultades a partir de las sanciones de EE.UU y el oro venezolano es una vía de ingresos importante.

El primer buque que tiene previsto arribar el viernes 22 de mayo al puerto de Jose en el estado venezolano de Anzoategui es el Fortune, con un cargamento de 1,5 millones de barriles de gasolina. Luego se espera la llegada de otras tres embarcaciones de bandera iraní: Clavel, Faxon y Petunia, que ya están en altamar en ruta hacia Venezuela.

Junto con un quinto buque tanquero, Forest, que se dirige a América del Sur, aunque no está confirmado si llegará a Venezuela o atracará en puertos cubanos directamente. Los cinco barcos fueron cargados de gasolina una refinería cerca de Bandar Abbas en el Golfo Pérsico.

¿Pasarán o no pasarán?

Las pregunta que saltan a la vista son: ¿Qué hará Estados Unidos? ¿Qué efectos tendrá el traslado de las tensiones entre Irán y EEUU al Caribe? Desde que Trump ordenó matar con un dron al general iraní Qasem Soleimani en Badgad en enero, las tensiones llegaron a su máximo nivel. Desde entonces el enfrentamiento verbal ha continuado entre EE.UU e Irán.

En julio del año pasado, Irán detuvo un barco británico en el Estrecho de Ormuz. Después derribó un dron de Estados Unidos que perseguía sus embarcaciones. En una nota de prensa reciente, Irán ha dicho que si EE.UU llega a interceptar alguno de sus buques en la ruta hacia las costas venezolanas “estaría asumiendo un riesgo muy peligroso”.

No se sabe aún qué pasará en las costas venezolanas en los próximos días. Lo que sí es seguro es que las acciones de EE.UU y las de Irán impactarían el precio del petróleo. ¿Cuánto? Es aun temprano para pronosticarlo. Aunque David Smilde considera poco probable que Estados Unidos intercepte los barcos iraníes.

Si lo hace escalarían las tensiones a un nivel peligroso con un costo geopolítico muy alto. Tendría que hacerlo además en aguas internacionales. De lo contrario sería una invasión. Porque los buques iraníes serán escoltados en el espacio aéreo y marítimo venezolano por las fuerzas armadas bolivarianas. Así lo anunció el miércoles el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López.

“Estamos listos para lo que sea”, dijo por su parte Nicolás Maduro al referirse a la llegada de los tanqueros iraníes.

En un momento en el que Trump tiene demasiados problemas internos con la pandemia de coronavirus achicando la economía. Irán tampoco está en capacidad de convertirse en un proveedor confiable de gasolina para Venezuela, porque no le sobra.  

Aunque, en medio de una campaña electoral atípica, con un Trump perdiendo aceptación entre los electores estadounidenses, nada es descartable.

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