Las semillas transgénicas con un tema complejo, máxime en los países con una vasta industria agrícola. Tal es el caso de Argentina, donde ahora los agricultores arreglaron con las productoras de esas semillas el pago de regalías. Esto pone un fin a una pelea vieja con la empresa multinacional Monsanto. Y abre el sendero para el arribo de otras tecnologías, más novedosas, a la agricultura.

El arreglo llega luego de un proyecto presentado para cambiar la Ley de Semillas, que fue redactada en el año 1973. Finalmente la negociación se destrabó cuando se acordó el plazo del pago de las regalías.

Ahora los productores se muestran dispuestos a pagar lo necesario para desollar la producción de semillas transgénicas. Según Daniel Pelegrina, presidente de la Sociedad Rural, reconoció que se deben abonar los pagos por la producción de dichos simientes.

Y agregó que la modificación de la Ley de Semillas sería beneficiosa para impulsar la producción agrícola en Argentina. El motivo es sencillo: hace un año, Monsanto no vendió sus últimas variedades de soja por la vacilación con respecto al marco regulatorio. Recordemos que la soja es el principal cultivo en el país latinoamericano.

Por su parte, desde Monsanto se muestran optimistas con respecto al nuevo acuerdo. Alfredo Paseyro, de la Asociación de Semilleros Argentinos, dijo que el acuerdo llegó luego de un año de diálogo, algo inaudito en Argentina.

A pesar de esto, los productores se muestran cautelosos hasta que la nueva legislación se sancione. El Gobierno argentino admite que es importante una reforma, pero nadie en el Poder Ejecutivo puede confirmar si se enviará un nuevo proyecto al Congreso de la Nación.

La nueva propuesta de los agricultores

Excepto por la Federación Agraria, agrupación que reúne a los pequeños productores, todos firmaron esta nueva acta de entendimiento. Sostienen que es algo importante en un país como Argentina, cuya economía se sostiene en la cantidad exportada de soja, maíz y todos sus derivados.

Los productores agrícolas y las principales empresas sostienen que, para que el acuerdo funcione, se debe pactar la suma de las regalías para el uso de las semillas transgénicas, al menos durante los primeros tres años. El porcentaje de las regalías se debería acordar de nuevo pasado ese tiempo.

Pelegrina insiste en la urgencia para solucionar esta cuestión, lo cual brindaría seguridad para las compañías internacionales que traen nuevas tecnologías y que quieren asegurar sus ganancias, o al menos su recupero.

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