El almirante Ángel Tafalla habla sobre la viabilidad de un Ejército catalán

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One Magazine ha consultado la opinión del almirante Ángel Tafalla sobre las consecuencias si se llegara a concretar una Cataluña independiente. Tafalla es el antiguo segundo Jefe del Estado Mayor de la Armada y del Mando Marítimo OTAN de Europa Sur. Su opinión fue consultada ante la aparición de un documento atribuido a la sectorial de Defensa de la Asamblea Nacional Catalana (ANC).

En dicho documento, la ANC delinea una futura Armada para Cataluña y plantea otros escenarios partiendo de una hipotética Cataluña independiente. Asimismo, evalúa cuáles serían las consecuencias para las regiones vecinas. El informe lleva por título “Dimensionamiento de las Fuerzas de Defensa de Cataluña I: la Fuerza Naval”. 

Según el análisis de la ANC, un hipotético estado catalán necesitaría un ejército que consumiría un presupuesto de 2.584,17 millones de euros. Estaría integrado por unos 47.696 militares activos y 64.352 reservistas. Al respecto, el almirante Ángel Tafalla opinó que tal ejército era “viable, pero absurdo”. Lo cataloga como un resultado esperado de un nacionalismo exacerbado. 

Plantea Tafalla que los ejércitos modernos siempre buscan de mayores dimensiones. Sería absurdo invertir en un ejército de las dimensiones mencionadas. Por otro lado sostuvo que en el caso de los ejércitos el tamaño importa. Su objetivo es combatir a otros ejércitos y derrotarlos. Bajo esta premisa lanza una pregunta, ¿A quién iba a poder derrotar un Ejército de las dimensiones de Cataluña?

Prosigue su análisis recordando que la lucha en la que están las Fuerzas Armadas europeas es en concretar alianzas. Bajo ese objetivo vuelve a preguntar el almirante Ángel Tafalla, ¿Con quién se iban a aliar ellos?. Termina el almirante su análisis concluyendo que “no tienen peso para conseguir nada significativo”.

Ángel Tafalla desnuda los números del documento

Al entrar más en profundidad en el tema Ángel Tafalla revela que para que esta hipotética fuerza armada pueda ser considerada seria, se necesitaría invertir más en proporción a sus recursos. Pone como ejemplo a España que gasta un 1% de su PIB en mantener sus Fuerzas Armadas. Inmediatamente extrapola la situación y asegura que “un 1% del PIB de Cataluña daría para unas Fuerzas Armadas ridículas”.

En definitiva, estaría desde el inicio, en un déficit, lo que demandaría una mayor inversión en defensa para los ciudadanos catalanes, superior a ese porcentaje. Ahora bien, el PIB catalán es aproximadamente del 20% del español. Para compensar necesitan una hipotética que requiere cuadruplicar anualmente su inversión para equilibrarse con la del resto de España. Esto es algo difícilmente soportable para el contribuyente catalán.

Tal y como expone Tafalla, “los recursos de España son muy superiores a los de una hipotética Cataluña independiente”. Pese a todo esto España está buscando asociaciones superiores. El ejército español está para chocar y ganar. En contraposición, el ejército catalán sería “solo un ejército simbólico”.

Otros detalles del documento

El punto en el que más hace hincapié el documento es la creación de una Marina catalana. En palabras de los especialistas militares, esto se consumirá un lapso de tres años, solo para crear la Academia Naval de Cataluña. Al principio principio tendrá que recibir ayuda de “asesores extranjeros para los campos más especializados”. Con esto se hace una referencia explícita al Reino Unido.

En el documento, también se alude a “formar promociones de tropa y marinería al igual que oficiales de rangos básicos. Si bien se afirma que “puede ser relativamente sencillo de conseguir”, admite que “oficiales de estado mayor y mandos más superiores requiere más tiempo”.  En el texto también se recoge que Cataluña “no dispone de bases navales”. Asimismo acepta que “se tendrán unos primeros años en los que habrá que improvisar con los recursos y personal disponible”. 

El proyecto también contempla la formación de una Patrulla Litoral. Esta se encargará de luchar contra los delitos marítimos, la realización de labores de salvamento y la protección de las aguas litorales. Para estos fines, el documento de la ANC estima que harían falta hasta 20 vehículos navales y 600 efectivos.

El almirante Ángel Tafalla ve posible que se concreten los planes delineados en el documento. No obstante, ve muy difícil que puedan incorporarse algún día a la Alianza Atlántica. Al respecto sostiene que “Para estar bajo la OTAN, tendrían que asociarse con nosotros, y los primeros síntomas del documento indican que es contra nosotros. No íbamos a quedar amigos. Nosotros y Francia les vetaríamos. Sería mejor que una Cataluña independiente buscará la neutralidad absoluta y rezara por que nadie la atacara”.

La ANC y sus aspiraciones

La sectorial de Defensa de la ANC tiene planes muchos más grandes. También se plantea participar en operaciones internacionales. Con ese fin, piensa fundar una Comandancia de Escolta para el Mediterráneo conformada por unos 860 miembros. De igual manera aspira una Comandancia Expedicionaria para participar en misiones en el Atlántico o en el Índico (con 300 efectivos). 

Para este último fin, los responsables del documento piensan en una fragata de la clase Absalon, como las de “la Marina Real Danesa. La selección viene porque es una nave que se acomoda en los principales puertos de Cataluña”. 

En un documento previo, titulado “Doctrina militar: desarrollo de un modelo propio”, la sectorial de Defensa de la ANC reconoce otros hechos en relación a Cataluña.  En principio reconoce su “desproporción respecto de los estados vecinos”. Seguidamente señala que es inviable la opción de un enfrentamiento simétrico. La causa principal sería que la escalada armamentística necesaria para frente a esa contingencia es poco justificable. 

Recomienda el documento que ante una guerra de agresión contra Cataluña, llevada a cabo por un estado mayor, que “lo más idóneo sería una estrategia de defensa en profundidad”. La única solución que ven los autores pasaría por confiar en las unidades de reservistas, “capaces de movilizarse de manera rápida en caso de necesidad”. Al mismo tiempo,  las regulares retienen el avance de la fuerza invasora y permiten ganar tiempo a los reservistas para desplegarse. El texto alude directamente a una “guerra de guerrillas” que desarrollarían éstas últimas unidades. Esta tendría el objetivo de “hostilizar y diezmar al ocupante y hacer insostenible la ocupación a largo plazo”.

Al final, ¿Se justifica un ejército catalán?

Finalmente, se pregunta el almirante Tafalla,  ¿qué consecuencias tendría la existencia de un Ejército catalán?. Inmediatamente el mismo responde: “Principalmente, una pérdida de recursos para ellos”. En su opinión, no tendría ninguna repercusión en el ambiente internacional. Indudablemente, en las relaciones Cataluña-España habría tensiones. Este hipotético ejército se enfocaría más a la defensa contra el vecino que no a la colaboración. Habría una gran fricción con España”.

La ANC se ha desmarcado de estas propuestas. Se niega a reconocerlas como posicionamientos oficiales de la organización. De igual manera aclara que dichas posiciones “sólo se expresan en los comunicados firmados por la Asamblea General o por el Secretariado Nacional y todos sus órganos”.

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