(Tiempo de lectura: 3 min)

“Tarifas excesivas”. Esa es la acusación que recibieron las dos más grandes compañías de tarjetas de crédito Visa y Mastercard.

La denuncia dice que organizaron un esquema de tarifas que casi se ha duplicado en los últimos dos años.

Por otra parte, advierten que los minoristas se verán obligados a traspasar los costos adicionales a los consumidores.

La acusación fue realizada por el British Retail Consortium (Consorcio Minorista Británico, BRC).

Según, Andrew Cregan, responsable de política financiera del BRC, “es vital que el gobierno tome medidas para abordar los costos excesivos de las tarjetas”.

Cregan dice que si una compañía telefónica o de energía hubiera aumentado sus tarifas en la proporción en que lo hicieron las tarjetas de crédito, “sería un escándalo nacional”.

Habla de “abuso de una posición dominante en el mercado” por parte de estas empresas y que “son dos de las compañías más rentables del mundo que tienen a los comerciantes bajo su total dominio”.

Si bien el gasto con tarjeta de crédito cayó en las primeras semanas de confinamiento mundial, luego se revirtió la tendencia y se aceleró la caída del uso de efectivo.

El BRC quiere que la Autoridad de Competencia y Mercados (CMA) investigue los esquemas de cobro de tarifas de las tarjetas y de los medios de pago electrónico en general.

Las tarjetas se defienden

Desde Visa, por supuesto, se defendieron de la acusación.

“Visa permite a millones de comerciantes en todo el Reino Unido acceder a los beneficios de los pagos digitales, lo que les da la capacidad de llegar a miles de millones de clientes potenciales tanto en sus comunidades locales como en todo el mundo”, dijo la compañía en un comunicado.

Y agregó: “Visa ha entregado a los consumidores del Reino Unido algunas de las soluciones de pago más seguras e innovadoras disponibles en cualquier parte del mundo”. Dando a entender que eso tiene un costo.

En la misma línea de argumentación, desde Mastercard, explicaron que “los pagos con tarjeta continúan creciendo en popularidad entre los consumidores, ya que ofrecen comodidad, seguridad y protección”.

También dijeron que cada vez adoptan sus sistemas “más tiendas y negocios” y que “se benefician millones de comerciantes con pagos más rápidos, eficientes y seguros, lo que a su vez genera un valor mayor para sus negocios”.

Entre los sectores de la economía más preocupados están los relacionados con la hostería y el turismo, que ven cómo han caído casi a cero sus ventas y, al mismo tiempo, subieron los costos de las tarjetas, lo que los obligaría a aumentar los precios. 

Eso harían en un entorno favorable, pero en las actuales condiciones, sólo pueden resignar ganancias y rentabilidad.

Los datos de la última encuesta de medios de pagos encargada y publicada por el BRC dicen que los esquemas de tarifas de las tarjetas son claramente el segmento del negocio  “menos competitivo del ecosistema de pagos” y que “el duopolio de Visa y Mastercard controla el 98 por ciento del negocio”.

El organismo, entre las conclusiones que acompañan a la encuesta, dice: “Las estructuras de facturación complejas de las tarjetas se han convertido en una herramienta poderosa para engañar a los intentos políticos, regulatorios y legales para frenar los abusos de las posiciones dominantes”.

BRC calcula que los aumentos en las tarifas fueron del 40 por ciento en 2017 y del 55 por ciento en 2018, medidos como un porcentaje de la facturación. Habla de una “clara demostración de un abuso de dominio del mercado”.

La estimación de BRC dice que el costo promedio de una transacción en efectivo para los minoristas es de sólo 0,16 euros.

Pero aceptar pagos con tarjetas de débito, en tanto, les cuesta a los minoristas 0,64 euros.

Y para comprar con tarjetas de crédito, por su parte, resignan 2,01 euros.

Desde el sector de la hostelería advierten que han crecido notablemente los pagos con tarjeta y que esta situación es un escollo para el resurgimiento de la actividad. “Necesitamos estar protegido de tarifas excesivas”, explicaron.

Un nuevo escenario

Los números son muy postivos para el mercado de las tarjetas luego de los meses más cerrado de la pandemia. Y se han advertido cambios de tendencias.

Por ejemplo, según decía Visa en junio, los consumidores trasladaron unos 100 mil millones de gasto de tarjetas de crédito hacia las de débito; y en todos los mercados detectaron un fuerte cambio en la forma de utilización del dinero.

Por ejemplo, en mayo, el volumen de uso de las tarjetas de crédito de Visa en los Estados Unidos creció 0,26 por ciento. Sin embargo, las tarjetas de débito crecieron más del 11 por ciento.

El coronavirus golpeó en las dos más grandes empresas relacionadas con las tarjetas de crédito en el momento en que estaban planeando uno de los mayores negocios: el desembarco masivo en China.

Ambas compañías ya tienen negocios en el gigante de Asia, pero en 2020 pensaban afianzarse, tanto en las nuevas modalidades de pago electrónico como en sus core business.

En la actualidad, los medios de pago en China están controlados por grandes players locales. Uno es Alipay, que integra el holding chino Ant Financial. El otro es Tencent, a través de la aplicación de pago del “WhastApp chino”, WeChat Pay.

 

EPF-organic

EXCLUSIVAEl País Financiero

Las lucrativas oportunidades de inversión post-COVID-19

El equipo de analista financieros de EL PAÍS FINANCIERO comparte las mejores oportunidades de inversión única y exclusivamente con sus suscriptores.

Únete completamente gratis a nuestra lista de suscriptores y descubre las irrepetibles oportunidades de inversión que esta crisis global ha dejado para los inversores más hábiles.


Tus datos personales serán tratados con absoluta confidencialidad.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here