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Unas 2,6 millones de empresas de la región, la mayoría de las cuales son pequeñas y medianas, cerrarán debido a la crisis del coronavirus covid-19. Así lo afirmó Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL durante una conferencia virtual organizada por el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF)

En el evento en línea denominado “Claves para repensar el presente y futuro de América Latina”, también participaron otros expertos como Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía junto con el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, el exsecretario general Iberoamericano y expresidente del BID, Enrique Iglesias y el presidente de la CAF, Luis Carranza.

La pobreza en la región aumentará 4,4%

Durante el encuentro, los expertos abordaron los desafíos sociales y económicos más importantes que enfrenta Latinoamérica tras la llegada de la pandemia.

Bárcena dijo que “estos cierres se dan en un momento en el que la informalidad ronda 54% en el vecindario. Estamos en riesgo de concluir una década perdida nuevamente, por lo que hay que buscar salidas”. Destacó que el papel de la CAF en esta circunstancia histórica que vive la región es muy importante.

La Cepal estima que como consecuencia de la contracción de 5,3% que sufrirá la economía de la región, se espera un aumento de la pobreza de 4,4 %. Esto equivale a unas 28,7 millones de personas que pasarán a ser pobres. Mientras que la pobreza extrema subirá otros 2,6 puntos porcentuales, es decir 15,9 millones de personas más.

A la par del cierre de empresas, la región quedará en una situación muy vulnerable. Habrá más gente pobre y hambrienta, más desempleados y más gente enojada, preciso Alicia Bárcena.

“Hay una cultura del privilegio en América Latina que está saliendo más a flote en medio de la pandemia. Esto podría generar otro estallido social”, añadió.

Las cifras de desempleo aportadas por la secretaria ejecutiva de la Cepal se derivan de un reciente informe de desempleo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El organismo  proyecta que al finalizar el año, la crisis actual del coronavirus y los cierres generarán 11,5 millones de personas desempleadas en América latina.

Covid-19 ha agravado los problemas

El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, por su parte, agregó que las proyecciones del organismo publicadas el miércoles apuntan hacia una recuperación en Latinoamérica en forma de ‘U’ y no de ‘V’ como se creía.

Los problemas y deficiencias que ya venía arrastrando la región se han profundizado con la crisis del covid-19. Por ejemplo, la precariedad de los sistemas sanitarios, pobreza, desnutrición y bajo consumo, déficit de infraestructura de servicios y otros.

Históricamente la región ha enfrentado problemas sociales que han generado estallido de descontento. El año pasado una ola de descontento recorrió Suramérica que quedó congelado después que estallara la crisis del coronavirus a mediados de marzo.

Pero no es descartable que estos conflictos se manifiesten nuevamente con mayor fuerza, como consecuencia de las desigualdades y las cicatrices que deje la crisis. De allí la importancia de que los gobiernos hagan un manejo adecuado de la pandemia. Sugirió  presupuestos flexibles y suficientes para evitar un auge de los conflictos, apuntó Bárcena.

Más allá de los desafíos, sin embargo, Gurría ve en la crisis también una oportunidad. Considera el experto que Latinoamérica y el Caribe pueden cambiar su rumbo y descubrir nuevos caminos, que les permita revertir sus deficiencias y alinearse con el crecimiento. De esta forma la región no solo podría recuperarse sino iniciar el tránsito hacia el desarrollo y la igualdad.

Caída de la actividad en las principales economías

Durante su intervención, Gurría recordó las proyecciones de la OCDE para las economías latinoamericanas. Para México prevé este año una desaceleración de 7,5%, solo si logra controlar el peligroso brote del virus. En Brasil su pronóstico es que la actividad caerá hasta 7,4%. Colombia se hundirá 6,1%, Chile tendrá un retroceso de 5,6% y Costa Rica un 4,1%.

Según las estimaciones del organismo la economía mundial sufrirá este año una caída promedio de 6%. Eso si no hay una segunda ola de contagios que tanto está preocupando a los gobiernos y los inversionistas de Estados Unidos y Europa actualmente.

Con base en estas proyecciones y las evidentes desigualdades que el coronavirus ha sacado a flote, el ex presidente del BID, Enrique Iglesias alentó a los líderes regiones a abordar varios temas importantes. Entre ellos, la cooperación intrarregional, el cambio climático y la digitalización.

Iglesias resaltó que si bien ha habido un quiebre de la relación multilateral y el tema tecnológico, la agricultura necesita urgentemente de una mayor tecnificación para generar más desarrollo.

“En medio de este ambiente, la cooperación regional adquiere una relevancia mayor a la que tuvo en el pasado”, puntualizó Iglesias. Agregó que “en este momento, tenemos que pensar en las nuevas tendencias que hay en la comunidad internacional y en las capacidades que tenemos de hacer las cosas nosotros unidos para salir de esto juntos”, agregó.

“En América Latina hay una brecha de infraestructura muy grande”

Iglesias precisó que “los países que tienen una Reserva Federal o que tienen un Banco de Inglaterra o tienen un Banco Europeo pues tienen salidas muy fáciles, nuestros países no tienen eso, y como no tienen eso están apelando un poco a lo que es la ayuda financiera en estos momentos para salir de la crisis, para administrar la crisis y salir de ella”.

El premio nobel Josef Stiglitz, señaló que en el actual escenario de crisis los bancos de desarrollo son fundamentales para superar las dificultades financieras y sociales. Dijo que la región comprende cuales son las claves para encarar la deuda, aunque lamentablemente, el sector privado no está acompañando estas iniciativas.

Citó como ejemplo el caso argentino con el proceso de reestructuración de su deuda externa, que ha contado con el apoyo decidido del FMI para tratar de alcanzar una solución.

“Hay explotación. Los bancos privados tratan de generar tanta ganancia como sea posible, mientras que los bancos públicos tratan de adoptar valores públicos y de cooperación”, puntualizó el premio Nobel

Según Stiglitz, “en América Latina hay una brecha de infraestructura muy grande, estimamos que la región necesita invertir 6% de su PIB para salir de este atraso”.

En torno al aporte de la CAF para ayudar a atacar la crisis generada por la pandemia en América Latina,  el presidente de la CAF, Luis Carranza hizo sus consideraciones. Subrayó que el Banco “puso a disposición de sus países miembros dos líneas de crédito: una de US$350 millones para la atención de la emergencia sanitaria; y otra de US$2.500 millones para políticas económicas anticíclicas”.

Durante los últimos 50 años la CAF ha congregado a 19 países como accionistas con un capital suscrito de USD8.000 millones. El banco ha otorgado financiamiento por US$188.000 millones en diversos proyectos destinado al mejoramiento de la calidad de vida.

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