El presidente Donald Trump insistió el lunes que “no dará marcha atrás” en su plan de imponer aranceles rígidos sobre el acero y el aluminio importado a pesar de las advertencias del presidente de la Cámara de Representantes Paul Ryan y otros republicanos congresistas de una posible guerra comercial.

El presidente dijo que los vecinos norteamericanos Canadá y México no obtendrían ningún alivio de su plan para poner los aranceles sobre las importaciones, pero sugirió que podría estar dispuesto a eximir a los dos aliados de larga data si acordaban mejores términos para el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

“No, no estamos retrocediendo”, dijo Trump sentado con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. “Hemos tenido un pésimo trato con México, hemos tenido un pésimo pacto con Canadá, se llama NAFTA”, dijo Trump.

El presidente abrió la puerta para eximir a los dos países de las tarifas previstas, diciendo a los reporteros: “Eso sería, me imagino, uno de los puntos que vamos a negociar”.

La administración dice que los aranceles son necesarios para preservar las industrias estadounidenses, y que imponerlos es un imperativo de seguridad nacional. Pero los comentarios y tweets de Trump sugerían que él también los estaba usando como palanca en las conversaciones actuales para revisar el NAFTA.

Mientras tanto, el plan tarifario de Trump ha sido calificado de “absolutamente inaceptable” por el primer ministro canadiense Justin Trudeau, de Canadá, y Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, ha dicho que la Unión Europea podría responder imponiendo impuestos a los bienes estadounidenses, incluyendo Bourbon, vaqueros y motocicletas Harley Davidson.

Los aranceles se harán oficiales en las próximas dos semanas, dijeron el lunes los funcionarios de la Casa Blanca, cuando la administración defendió la decisión proteccionista de los críticos en Washington y en el extranjero.

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