El gobierno de Estados Unidos considera emitir sanciones a una compañía de petróleo de Venezuela y limitar la cobertura para cargamentos de petróleo del país presidido por Nicolás Maduro. De esta manera, Donald Trump busca aumentar la presión sobre el gobierno chavista.

Estas sanciones se pondrían en marcha justo antes de las elecciones presidenciales en Venezuela, que tendrán lugar en abril. El gobierno norteamericano y los opositores a Maduro califican a la elección como una farsa, y prometen que las sanciones serán más duras que nunca.

Fuentes cercanas a Trump van más allá y hablan de una posible prohibición a gran escala de los envíos por parte de Venezuela hacia Estados Unidos. Lo cual causaría un shock impredecible y grave en el mercado mundial.

Las mismas fuentes aseguran que la decisión aún no está tomada, y agregan que el gobierno norteamericano está evaluando los daños que podrían sufrir los ciudadanos de Venezuela, que ya soportan la falta de alimentos y la escalada inflacionaria, y el impacto que podría tener en la industria del petróleo y por ende en los mismos estadounidenses.

No hay que olvidar que Venezuela es el cuarto proveedor de petróleo a Estados Unidos, a pesar de que las ventas de petróleo cayeron el año pasado a niveles que no se registraban desde 1991.

Por esto es que las sanciones que podrían aplicarse se estarían planificando en detalle en el seno del gobierno de Trump. Y no se descartan sanciones contra militares venezolanos, e incluso políticos.

En el pasado, Estados Unidos ha sancionado de forma individual a funcionares y militares venezolanos, lo cual ha tenido un efecto mínimo en las políticas de Maduro, que aprovecha la embestida para culpar al gobierno estadounidense por la situación económica de su país.

Rumbo a las elecciones

En Venezuela, la oposición intenta boicotear las elecciones a realizarse el 22 de abril. Alegan fraude y censura de los dos candidatos más importantes. De todos modos, el gobierno de Estados Unidos no modificaría las sanciones incluso si el gobierno de Maduro retrasa las elecciones.

Para las fuentes estadounidenses, la mejor manera de atacar al gobierno venezolano es utilizando sanciones que afectan directamente los intereses económicos de Maduro, por ejemplo la prohibición, efectuada en agosto del año pasado, de que los bancos de Estados Unidos pudieran tomar deuda de Venezuela o de cualquiera de sus empresas.

Por otra parte, Jorge Arreaza, ministro de Exterior venezolano, aseguró que las sanciones de Trump afectan la renegociación de la deuda y, en definitiva, la salud de la economía global.

Uno de los nuevos objetivos de la agresiva política exterior hacia Venezuela sería la compañía petrolera Camimpeg, fundada por el ejército venezolano en 2016. La oposición a Maduro asegura que Camimpeg es un nicho de corrupción, aunque no se han presentado pruebas al respecto.

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